|
Accidentes Ferroviarios
(Parte III) |
|
|
Warngau 1975 |
|
Una tarde de junio de
1975, dos agentes de circulación en las estaciones de cruce de vía
única del ramal de Lenggries, en los Alpes bávaros, utilizaron el
teléfono para hacer funcionar el sistema de bloqueo pero no
siguieron el procedimiento correcto. El resultado fue la colisión
frontal de dos trenes y la muerte de 38 personas. |
|
|
|
|
Las líneas de vía única
requieren medidas especiales de seguridad. En las de vía doble, en
que los trenes circulan normalmente en la misma dirección, es
esencial mantenerlos apartados a fin de que no choque el de atrás
con el de delante. Pero en las líneas de vía única es necesario,
además, evitar las colisiones frontales.
Esto es algo bien sabido desde los primeros tiempos del
ferrocarril. En Inglaterra, la seguridad corría a cargo de un
piloto que tenía que viajar en la máquina durante un tramo de la
vía única entre dos estaciones en las que había bucles de cruce.
Como había un solo piloto, si éste iba en la máquina, ningún otro
tren podía estar en ese tramo de línea al mismo tiempo.
Este procedimiento era correcto siempre que los trenes circularan
alternativamente en direcciones opuestas. Pero si dos trenes
circulaban en una dirección antes que otro Io hiciera en dirección
opuesta, se originaba un problema, pues el piloto tenía que volver
desde el otro extremo para dirigir el próximo tren en la misma
dirección, lo cual suponía ir a la carrera. Sin embargo, enseguida
se dieron cuenta de que si el piloto ordenaba personalmente al
primer tren seguir adelante, podía ir luego en el segundo,
quedando de este modo la seguridad de la línea más o menos
controlada.
Pero la figura del piloto costaba dinero, por lo que en 1850 se
cambió el sistema: un testigo de madera con los nombres de las
estaciones en que operaba. El sistema ofrecía un nivel de
seguridad similar, siempre que hubiera un solo testigo y tuviera
que cogerse en cada tren. Cuando dos o más trenes tenían que pasar
por el mismo tramo y en la misma dirección, antes de que viniese
otro en sentido contrario, al primer maquinista se le mostraba el
testigo y se le daba una autorización escrita, pero el testigo lo
llevaba el segundo tren.
Hacia 1860, empezó a utilizarse el telégrafo eléctrico de manera
general, adaptándose para enviar mensajes con los movimientos de
los trenes que pasaban entre las estaciones. Con este método se
podía operar con el sistema de bloqueo absoluto (tan sólo un tren
a la vez en cada cantón de bloqueo), que combinado con el sistema
del testigo mantenía un buen nivel de seguridad en las líneas de
vía única. Pero esto dependía por completo de que los agentes de
las estaciones siguieran las normas. |
|
|
|
 |
|
Las dos locomotoras diesel a la izquierda, la N°
218-238-4 y, a la derecha, la N° 218-243-4 quedaron empotradas y
reducidas a dos terceras partes de su longitud tras colisionar
frontalmente a una velocidad de impacto de 152 km/h como suma de las
velocidades de los dos trenes en 1975, cuando circulaban por la vía
única del ramal de Lenggries, en los Alpes bávaros. |
|
|
|
Hacia 1890,
el telégrafo eléctrico y el sistema de testigo habían alcanzado
una nueva etapa, combinándose con un testigo eléctrico de bloqueo
(y la placa correspondiente, y más tarde, los sistemas de
fichas-llave), de modo que la señalización ferroviaria en las
líneas de vía única era mucho más segura. Y como cada maquinista
tenía que llevar un testigo, placa o ficha para poder circular por
una vía única, el sistema operativo de los trenes en Inglaterra
llegó a ser el más seguro del mundo.
El sistema de testigo se utilizó también en otros países,
especialmente en aquellos en los que había ingenieros ingleses a
cargo de los trabajos ferroviarios, como India, África y
Sudamérica. En otros lugares, tales como Norteamérica o el resto
de Europa, el sistema era prácticamente desconocido, y la
seguridad en las vías únicas dependía de la programación de los
trenes y del sistema telegráfico: El principio se basaba en que
los trenes circularan según el horario, lo cual obviamente tenía
que planearse de modo que los trenes estuvieran sincronizados para
cruzarse en lugares específicos. Pero el problema surgía cuando
los trenes se retrasaban o cuando había que ajustar la
programación por los trenes especiales. En estos casos, se operaba
por medio de mensajes enviados entre las estaciones para organizar
o reorganizar los lugares de cruce.
La utilización de los sistemas de programación y de orden de
prioridad de trenes estaba muy extendida y aún está vigente en
todo el mundo en algunas líneas de menor importancia. Pero allá
por los años 30 hizo aparición en Norteamérica el control de
tráfico centralizado, con un Puesto de Mando que controlaba los
trenes durante 160 kilómetros o más de vía con diversos grados de
control eléctrico y automático. En la actualidad, con las
conexiones de alta tecnología, hay Puestos de Mando que controlan
muchos cientos de kilómetros de vías.
Líneas telefónicas
En Europa, en los años 30, muchas de las principales líneas de vía
única tenían instaladas entre estaciones contiguas señalizaciones
de bloqueo por cantones. Pero en otras, incluidas muchas líneas de
ramales, se utilizaba aún el sistema básico de programación de
horarios y orden de prioridad de trenes, aunque se utilizaban más
los teléfonos que los telégrafos eléctricos. Y no todas las líneas
daban orden de prioridad. Los maquinistas obedecían simplemente
las señales y las instrucciones de los agentes de circulación. El
teléfono se utilizaba para operar con un sistema de bloqueo
absoluto, así como para solicitar y aceptar el paso de los trenes.
En 1970, la línea del ramal del Deutsche Bundesbahn a Lenggries,
en Baviera, al sur de Alemania, aún utilizaba este sistema. Se
trataba de uno de los ramales que iban al sur, desde Munich hasta
los Alpes, a lo largo de la frontera con Austria. La mayoría era
vía muerta, pues las montañas impedían que progresaran más allá.
Pero había dos que se abrían paso con líneas de enlace
internacionales: una, a través de Garmisch-Partenkirchen, a los
pies del monte Zugspitze, de 2.968 metros y a 30 km al sudoeste de
Lenggries, llegaba hasta Innsbruck; la otra, a través de
Rosenheim, a 40 kilómetros al este de Lenggries, llegaba a
Salzburgo. |
|
|
|
 |
|
Los
testeros comprimidos de las dos locomotoras diesel tras haber sido
separados. La N° 218-243-4, a la derecha, llevaba el tren N° E3591 de
Munich a Lenggries, mientras que la N° 218-238-4, a la izquierda,
llevaba el tren Nº E3594 en dirección opuesta, de Lenggries a Munich. |
|
|
|
El ramal de
Lenggries era uno de los tres que salían de la línea
Munich-Holzkirchen. Hasta Holzkirchen estaba electrificado; luego
un ramal se dirigía hacia el este a la línea principal
Rosenheim-Salzburgo. Otro ramal, al sudoeste, iba a Baryschzell,
mientras que la línea de Lenggries continuaba al sur por Warngau
hasta Schaftlach, donde se desviaba la línea secundaria de
Tegernsee. Ninguno de estos ramales estaba electrificado, y, en
1970, todos operaban con diesel.
Por su situación entre montañas, con cumbres que llegaban a los
1.800 metros a cada lado del valle, Lenggries era una población
muy famosa entre los senderistas y alpinistas de fin de semana.
Los domingos de 1970 había varios trenes de excursionistas,
procedentes de Munich, que circulaban como expediciones extras y
constaban en el cuadro de itinerarios. En Alemania, al igual que
en Suiza y Austria, en las estaciones pequeñas de esa época, la
señalización del tren, en cuanto al sistema de bloqueo se refiere,
la llevaba a cabo normalmente un empleado encargado de ésa y otras
tareas, desde la oficina de la estación. Podía ser o no el jefe de
estación, quedando a las órdenes del agente de tráfico.
El
cuadro de itinerarios de este empleado se encontraba generalmente
en forma de gráfico junto al equipo de señalizaciones.
Una característica de los gráficos de programación de DB en ese
tiempo, práctica utilizada durante algunos años, era la de mostrar
trenes extras cruzándose con otros trenes en dirección contraria
donde se suponía deberían estar, según la velocidad media
cronometrada en un tramo, y no necesariamente en una estación de
cruce. Eran los llamados cruces aéreos. La determinación del lugar
real de cruce se dejaba en manos de los agentes locales. A veces
se mostraban rutas alternativas para un tren concreto, dándole un
horario condicionado a otro tren con horario también condicionado
que sí estaba realmente circulando. Los agentes de Warngau y
Schaftlach habían solicitado a las oficinas centrales de Munich
que organizasen el cruce, pero al jefe de itinerarios le pareció
que esos cruces los podían arreglar los agentes locales con
seguridad. |
|
|
|
Sigue |