1865 - Chascomús Punta de Rieles - 1874

Por Horacio Giambroni


Las historias de CHASCOMUS PUNTA DE RIELES Y EL FERROCARRIL SUD, se entrelazan con una modalidad inversa a las historias de gran cantidad de ciudades a las cuales dio origen el ferrocarril. Esta aseveración, surge de la lectura del libro de William Rogind: "La Historia del Ferrocarril Sud", en los considerandos para obtener la concesión, se tenía en cuenta la necesidad de acercar los productos agrícolas-ganaderos que servían para el consumo de la gran metrópolis.
Se consideraba imprescindible, que se creara un "camino de hierro" entre Chascomús y Buenos Aires a los efectos de que esos productos llegaran más prontamente a la ciudad. Estos fueron los fundamentos por los cuales se solicitó, al gobierno recién constituido del país, la autorización para la creación del "Ferrocarril del Sud".

En menos de seis meses, el ferrocarril llegó a Chascomús convirtiéndola durante 9 años en punta de rieles, esto significó para el pueblo un espaldarazo económico-social e institucional de trascendente importancia. Reemplazaba las antiguas carretas y diligencias que por trabajosos caminos la unían a la gran ciudad tras tres o más días de cruel travesía, por un "camino de hierro" que en menos de cuatro horas la ponían al alcance de todos los adelantos de la moderna gran ciudad. El primer tren llegó a Chascomús el día 15 de diciembre de 1865.
Para Chascomús, el hecho de ser punta de rieles le significó un avance fundamental en todos los sentidos: institucional, comercial, industrial, cultural, nuevas formas de transporte; todos los medios de alrededor convergieron sobre la misma. El ferrocarril obtuvo todos los envíos hacia la ciudad y por otro sentido las carretas, diligencias y mensajerías tuvieron como punto de partida a Chascomús. Partían hacia el sur, este y oeste de la provincia en su faz conocida, nuevas formas de comercialización de los productos zonales, como: ganado en pié, tasajo, leche, manteca, trigo, maíz, lana, corderos y un sinnúmero de productos que los pueblos vecinos volcaron hacia Chascomús, que tenía una comunicación con la gran metrópoli casi inimaginable hasta ese entonces.
INSTITUCIONALMENTE: Todas las instituciones tuvieron un despegue fundamental. En la década siguiente, recibió el nombramiento de ciudad el día 14 de julio de 1873. Su relación con el poder central, adquirió mayor envergadura a raíz de este nuevo medio de comunicación.
Los hechos a nivel nacional tuvieron un reflejo para nuestro pueblo, ya por entonces la ciudad, debido a los enfrentamientos entre porteños y provincianos, en cuanto a definir la situación de la capital del país y el lugar físico de la capital de la provincia, lo que derivó en que se estudiara la posibilidad de designar a Chascomús como capital provincial. Esta idea se fundamentaba en que hubo un proyecto hacia mediados de la década del 70, de establecer tres grandes partidos en la provincia: el del norte con cabecera en San Nicolás; el del centro con cabecera en Lujan o Mercedes y el del sur en Chascomús. Comunico que tuve en mis manos, los planos de esa época en que las tres ciudades figuraban en un círculo y unas líneas ya demarcaban los partidos.
Así era la trascendencia de la ciudad, que luego fue relegada por la fundación de la ciudad de La Plata en el año 1888.
COMERCIALMENTE: El hecho fundamental que vigorizó a la ciudad, fue que todos los partidos y pueblos vecinos comenzaron a enviar sus productos hacia el ferrocarril. El ganado en pié de trabajosos rodeos, encontró en los vagones una salida inusual. Lo mismo ocurrió con los tambos que en pocas horas sus productos estaban en la gran ciudad; la manteca refrigerada llegó al puerto con punto final Europa (Gándara y la estancia de Santa Ana fueron los pioneros).
Los granos fueron la vedette de esos tiempos. El ferrocarril adecuó sus siglos y galpones con su experiencia de Europa. El trigo, el maíz, el girasol y los lanares comenzaron a ser tenidos en cuenta por los hacendados de la zona. Los productos de granja: verduras y hortalizas, jamás pensaron en llegar a Buenos Aires en cuatro horas. Hoy es posible que todo esto nos parezca algo inimaginable, pero es necesario situamos en ese momento para ver lo que significó para todos esos pueblos la llegada del ferrocarril. Tengamos presente que la historia, testigo implacable y a veces cruel, nos habla que aviesos malones azotaron el Rincón de López cerca de pocas leguas de Chascomús hacia el año 1870 y que recién el General Mansilla pusiera fin expulsando a los indios entre 1874 - 1878.
Con la misma trascendencia el comercio de la ciudad tomó un vuelo inusitado. Cambió la vida y costumbres de sus habitantes. En cuatro horas y pico, en tren y tranvía de caballos mediante, el centro de la gran metrópoli estaba a su alcance. Las grandes tiendas y comercios los encandilaban con sus vidrieras y escaparates con la moda europea.
Los diarios de Chascomús en sus avisos de esos negocios porteños, las damas y señoritas podían estar a la última moda de París, Londres o Madrid. Hoteles, restaurante y confiterías ofrecían sus servicios de nivel internacional y hasta se podían degustar masas de la confitería "Del Gas" con sólo encargarlas.
El pueblo recibía artistas de jerarquía nacional e internacional. Operas y zarzuelas eran de rigor. Compañías de teatro eran recibidas con gran éxito, algo que habrá parecido desusado para ese entonces, aunque para nosotros hoy parezca obvio.
Los diarios de Buenos Aires se podían leer pasado el mediodía. Los avisos de los diarios de Chascomús estaban por igual que los comercios zonales; las bondades de los productos que se vendían en la gran metrópoli eran vendidas en nuestra ciudad. Desde calmantes mágicos a polvos para curar la sama; aperitivos para abrir el apetito hasta mosquiteros infalibles para los insectos.
El ferrocarril puso al mundo entero y moderno a manos de Chascomús. Todo sucedía al unísono con Buenos Aires; quien no lo entendiera así, estaba "demodee". Hasta se hablaba en usos de Francia.... de acuerdo a las costumbres porteñas finiseculares.
No podía faltar la necesidad de alumbrar las calles. El ing. Rafael Chinchilla logró autorización para reemplazar los vetustos faroles de cebo, por otros modernos de gas de kerosene (según leemos en la página 21 del libro "Chascomús entre dos siglos" de la historiadora Alicia Lahourcade). Con el alumbrado público, la ciudad fue mejorando su forma de vida, el ferrocarril le dio una mejor comunicación, su campo y su comercio comenzó a figurar en los planes de los hombres con inquietudes.

Siguiente