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El
manual medioambiental escandinavo para la compra de trenes fue aprobado
en septiembre de 1999 por las empresas de transporte ferroviario VR, SJ,
NSB y DSB que corresponden respectivamente a Finlandia, Suecia, Noruega
y Dinamarca. Estas compañías han previsto que dicho manual tenga su
primera revisión en el primer cuatrimestre del año 2001. El manual
está considerado como una de las aportaciones más importantes de las
empresas escandinavas a las herramientas destinadas a lograr una Europa
sostenible.
Para reforzar, e incluso incrementar, las ventajas ambientales del
ferrocarril respecto a otros modos de transporte, es necesario, estiman
los transportistas ferroviarios del norte de Europa, incrementar la
investigación y motivar a los fabricantes de trenes a reducir el peso
de los vehículos, reducir el ruido, utilizar materiales respetuosos con
el medio ambiente y considerar tanto la reutilización de elementos como
reciclaje.
"En el ámbito de la reducción del consumo energético, los
factores más destacados son la reducción del peso del tren, la
recuperación energética en el frenado, la respuesta aerodinámica del
vehículo, el máximo incremento de la capacidad de transporte, el
aislamiento térmico y sonoro de los coches, además de reducir la
contaminación y utilizar energías renovables", asegura Pedro
Pérez del Campo, Gerente de Medio Ambiente de Renfe.
Según las cuatro compañías ferroviarias escandinavas, las ofertas de
los fabricantes deberán incluir especificaciones detalladas sobre la
energía consumida por el tren en una predeterminadas condiciones de
explotación (simulación), de forma que sea posible realizar una
evaluación real. Será necesario que sea factible medir y verificar la
energía consumida al circular entre dos puntos predeterminados de una
línea férrea.
El tren incorporará un sistema para obtener el máximo rendimiento de
la energía consumida durante la marcha, tanto en la aceleración como
en el frenado y, si es posible, en relación con la señalización,
cantonamientos y enclavamientos.
El consumo energético durante las paradas debe reducirse al más bajo
posible y debe especificarse para el tren y para cada uno de los
sistemas que lo componen, tanto en el equipamiento de tracción como en
los equipos auxiliares. Se procurará que el tren tenga un sistema muy
sencillo para poner en servicio una tracción de baja potencia, además
de incorporar un dispositivo de apagado de los motores a partir de un
tiempo determinado, y si es factible un sistema de control remoto de
estas funciones.
El impacto ambiental de un tren eléctrico depende sobre todo de la
fuente energética que se utiliza para generar la electricidad
consumida. Si la electricidad disponible en la catenaria es generada por
fuentes energéticas renovables, como las del tipo solar, eólico o hidráulico,
el tren eléctrico produce un impacto ambiental muy reducido.
En la mayoría de los casos, la reducción del peso es la mejor forma de
reducir el consumo de energía. Para los trenes de cercanías el peso
del tren es, generalmente, el parámetro más influyente respecto al
consumo energético. En los trenes de mercancías este factor tiene
menor importancia.
Al reducir peso en los trenes, es importante no comprometer la seguridad
de los viajeros y del conductor en caso de alcance o choque, ni tampoco
se puede comprometer la estabilidad del vehículo. En la reducción de
peso, además de actuar sobre la reducción de la masa de la estructura
y de la caja de los coches que conforma el tren, se debe incidir
también en la reducción del peso del equipo eléctrico de propulsión
y del interiorismo, como paneles de cubrición de las paredes, elementos
de aislamiento acústico y térmico, estructura de los asientos y
equipamiento de los aseos.
La reducción de la masa del tren, además de reducir consumo energético,
influye también positivamente en la reducción de la transmisión de
vibraciones.
Los trenes de viajeros deben construirse lo más ligeros que sea
posible, y en el proceso de fabricación se debe medir, calcular y
revisar periódicamente la masa que está adquiriendo el vehículo con
el objetivo de no superar el peso máximo previsto.
La importancia de la aerodinámica del tren y la resistencia que el aire
muestra al movimiento del tren, respecto al consumo energético, crece
con la velocidad de circulación. Si para velocidades de 100 km/h.,
esta resistencia aerodinámica es muy significativa, al circular a 200
km/h. se transforma en un factor crítico.
La obtención de la máxima capacidad de transporte se genera
estableciendo un compromiso entre confortabilidad y rentabilidad. Para
ahorrar energía se debe lograr que el área por los viajeros sea
máxima respecto al área total del tren. Esto se alcanza distribuyendo
los motores por todo el tren, fabricando trenes de dos pisos, o
construyendo trenes con la máxima anchura admitida por el gálibo de la
infraestructura. El incremento de la capacidad de transporte también se
logra en la planificación de los servicios de transporte a través de
gestionar la demanda y evitar la mera gestión de la oferta. También se
puede contribuir a un aprovechamiento máximo de la capacidad de
transporte de los trenes, utilizando vehículos de alta flexibilidad en
la conformación de las composiciones más adecuadas para cada hora del
día y para cada demanda de transporte.
Alcanzando una máxima cantidad de asientos por cada unidad de peso del
tren, y reduciendo la masa total por asiento se incide también positivamente
en la reducción del consumo de energía.
El freno eléctrico reostático, habitual como freno de servicio en los
trenes eléctricos actuales, genera electricidad durante el frenado del
tren, que puede ser devuelta a la red en función de las condiciones
existentes en la catenaria en cada momento. La cantidad de energía
generada durante el frenado depende del tipo de tren, número de ejes
motores, tipo de voltaje utilizado, tipo de tráfico y morfología de la
línea. Los trenes con motorización distribuida, debido al gran número
de ejes motores que presentan, son mejores en este aspecto.
El aislamiento térmico de los coches depende del clima donde los trenes
vayan a ser utilizados. En general, se aprovecha al máximo la
climatización reduciendo el tiempo de mantenerse abiertas las puertas
en las paradas. Para reducir este tiempo es posible instalar sistemas
automáticos de cierre de puertas cuando se haya superado un cierto
tiempo sin ser franqueadas. También es posible aprovechar al máximo la
climatización forzando la circulación del aire y ajustando
automáticamente la temperatura interior respecto a la temperatura
exterior y al número de personas que viajan en el tren. u
Texto:
José Luis Ordoñez
Fuente:
Revista Vía Libre de la Fundación de los Ferrocarriles
Españoles.
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Listado
de substancias peligrosas que no deben utilizarse en la fabricación de
los trenes
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