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Historia del Ferrocarril |
UN Museo Ferroviario NORTEAMERICANO |
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| En Sacramento veneran la historia del riel. Un magnífico museo preserva la epopeya del ferrocarril en esa ciudad del oeste de Estados Unidos, un viaje por el pasado. La famosa locomotora diesel Santa Fe ocupa un lugar de preferencia en el museo de la capital californiana. | ||
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Los
colores rojo y plateado refulgen como nunca bajo el límpido sol
californiano. Es
ella. La famosa locomotora diesel del ferrocarril Santa Fe, cuyas
formas aerodinámicas y su llamativa decoración externa la
convirtieron en la más fotografiada y la más simbólica de las
máquinas diesel de todos los tiempos. Es
un clásico entre los clásicos y ocupa un lugar de preferencia en
el magnífico museo del ferrocarril del Estado de California, en
Sacramento, la capital provincial. Cuando
apareció, en 1938, esa gran creación de la General Motors -las
locomotoras de la serie F, de 1500 caballos de fuerza de potencia y
un aspecto elegante y aerodinámico- contrastaba totalmente con la
austera presencia invariablemente negra de las grandes y humeantes
máquina de vapor. La
elección de los colores rojo y plata y el estilizado emblema que
refleja balas decora clones de
guerra de los
indios pieles roja se convirtieron en un símbolo de época. Fue
como una mezcla de modernismo y progreso técnico que se popularizó
en el mundo entero gracias al éxito de ese hallazgo cromático de
alto impacto, que realzó el innegable avance tecnológico que
significó la llegada de la propulsión diesel-eléctrica. En
pocos años, las diesel terminaron con el largo período de
predominio del vapor, primero al frente de los trenes de pasajeros y
luego ya de cualquier convoy Y de todos esos ejemplares que marcaron
el cambio, ninguno alcanzó tanta fama y prestigio como esa
locomotora insignia del ferrocarril Santa Fe, que unía Chicago con
Los Ángeles en dos días y medio de viaje al frente del tren de las
estrellas y los magnates de Hollywood, el famoso Super Chief de la
empresa Atchison, Topeka and Santa Fe Rail Road. Si usted anda por
California, y en particular por San Francisco, un desvío hasta la
cercana capital del do bien vale la pena para conoce museo
ferroviario que figura, si da, entre los mejores del mundo
especialidad. Además
de esa locomotora que simboliza una época y un estilo, el California
State Railroad Museum es una completísima
muestra de piezas ferroviarias de todo tipo, pero también de la
historia de California -directamente asociada a la fiebre del oro y
a la llegada del ferrocarril a partir de 1850-, que en estos días
se celebra con particular énfasis porque se cumplen los 150 años
del ingreso de California a los Estados Unidos. El museo está
concebido y presentado según los más perfectos cánones en la
materia. Con exposiciones externas -la locomotora Santa Fe, vagones
de pasajeros de época, un vagón presidencial con balcón
observatorio del ferrocarril Union Pacific- y una gran muestra bajo
techo en galpones de impecable estilo ferroviario. Allí
se exhibe, por ejemplo, la impresionante locomotora de vapor cab
forward (cabina adelante) del ferrocarril Southern Pacific. Era
una locomotora en sentido invertido, para que los conductores
viajaran adelante y no se vieran obstaculizados por el humo en los
muchos túneles de la reglón californiana. El
experto Oliver Lawmaster, un directivo retirado de la ya extinguida
empresa ferroviaria New York Central, hoy a cargo de clases de
historia ferroviaria en el museo californiano, responde con detalle
ante la pregunta de LA NACIÓN sobre por qué no eran así todas las
locomotoras de vapor: "Por
supuesto que era más cómodo para los maquinistas ir adelante y no
atrás de la caldera. Pero eso sólo fue posible cuando se comenzó
a usar petróleo como combustible para la caldera, que llegaba por
un tubo desde el vagón tanque hasta la locomotora. Antes, cuando
eran de carbón o de leña, había que traspasar ese combustible
directamente desde el vagón tender a la boca de la caldera, en la
cabina, y eso obligaba a diagramar las locomotoras en la forma que
tuvieron siempre, o sea la caldera adelante, la cabina atrás y de
inmediato el tender del cual se traspasaba el combustible. La cabforward
fue un gran avance, pero se desarrolló sólo al final de la
época del vapor, cuando ya las locomotoras diesel estaban por
decretar el fin de las máquinas de vapor."
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La locomotora Santa Fe, de los años 40, fue pionera del paso a la tracción diesel: unía Chicago con Los Ángeles en dos días y medio. |
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Otra
locomotora que ocupa un lugar preferencial es la que encargó para
iniciar sus actividades la empresa Central Pacific que tendió la
primera línea férrea, desde Sacramento hacia el Este, ante el auge
de la búsqueda de oro en California. Esta
máquina, construida en las grandes fábricas ferroviarias de
Filadelfia en 1862, tuvo que ser transportada en un largo viaje por
barco desde Boston hacia Río de Janeiro, Buenos Aires, Punta
Arenas, Valparaíso, El Callao y punto final en San Francisco.
La enorme
vuelta por Tierra del Fuego era obligatoria. Todavía no existía el
Canal de Panamá y aún no se había logrado unir por rieles el este
con el oeste de Estados Unidos. Ese momento crucial se concretó el
10 de mayo de 1869, con el célebre encuentro de las empresas
Central Pacific que avanzaba desde Sacramento y Union Pacific, que
venía tendiendo rieles desde Chicago. El punto de contacto se
produjo en el hoy famoso Promontory Point, en Utah, donde se colocó
un clavo de oro en el último durmiente que selló la unión
transcontinental. Un cuadro que refleja ese momento ocupa toda una
pared del museo. También
pueden verse escenas propias del ferrocarril a principios de este
siglo, el interior de distintos vagones pullman con camarotes o
lujosos salones restaurante, o consultar una impresionante
biblioteca de datos con más de un millón de fotografías, 100.000
dibujos y diagramas técnicos, más de 1000 manuscritos de las
principales empresas ferroviarias desde 1870 y numerosas colecciones
privadas sobre temas ferroviarios donadas al museo.
Ayer y hoy Los datos históricos incluyen tanto el detalle cronológico del auge y transformación del ferrocarril en Estados Unidos, con sus numerosas fusiones de empresas privadas que hoy se agrupan en sólo cuatro o cinco grandes consorcios, cuanto la descripción del panorama actual: en el comienzo del siglo XXI, el ferrocarril sigue siendo un sistema de transporte en crecimiento en Estados Unidos, con más de 320.000 kilómetros de vías en su enorme red, casi 200.000 personas trabajando directamente en sus empresas, 26.000 locomotoras a lo largo del país y un tráfico de millones de toneladas/km por día. Mike Tisdale, otro experto del museo, nos muestra, como postre, lo que no está a la vista para el público: enormes galpones aledaños a la estación de Sacramento en los cuales se guardan muchas otras locomotoras y vagones en proceso de restauración. "Aquí trabajamos los voluntarios que dedicamos horas de esfuerzo para recuperar ese material tan valioso." Así se explica que lo que está a la vista parezca recién surgido de una fábrica ferroviaria. La preocupación pública y privada por la conservación histórica brilla a gran altura en el museo ferroviario de Sacramento. Y la visita al lugar es tan recomendable para quien gusta de los ferrocarriles como la sugerencia de recorrer todo el Estado de California en tren de pasajeros. Ríos, costas y montañas bien merecen un viaje especial a bordo de un vagón de tren. |
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La
primera locomotora de California fue construida en Filadelfia y llegó al oeste
tras pasar por el Cabo de Hornos |
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Manzanas de
historia |
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| El vagón presidencial del Ferrocarril Union Pacific en los años 30: confort y elegancia |
Fuente: La Nación |
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(*) Periodista. Fue secretario general de redacción del diario La Nación. Falleció trágicamente a principios del 2001 en un accidente de aviación mientras viajaba hacia el sur del país. |
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