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La 2-6-0 Nº 1.367,
fabricada por SLM, se conservó primero en el depósito del Schweizerische
Bundesbahn (SBB) de Vallorbe, en Vaud. La locomotora es una 2-6-0 inusual,
pues tiene cuatro cilindros. Estuvo un tiempo en Vallorbe y ahora está
formando parte de la colección de Lucerna, como una de las 109 compound
4-6-0 de cuatro cilindros fabricada por SLM en 1900 para servicios
expresos en el centro de Suiza; el ejemplar del Museo, la Nº 705, fue
fabricado en 1904, pero tiene los armazones de la Nº 778 (1908). |
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Los Ferrocarriles Suizos tienen una reputación
envidiada en todo el mundo: a pesar de los grandes obstáculos que
presentan su topografía y su clima, la calidad de los servicios que
ofrecen en todo el país no tiene parangón. Los servicios de líneas
principales, ramales y de autobuses postales están conectados con la
precisión de los relojes por los cuales el país es famoso. Los visitantes
del Museo Suizo del Transporte que esperen encontrar la misma atención en
los detalles y en la calidad de la exposición no quedarán decepcionados.
Inaugurado en 1959 y habiendo doblado su tamaño desde entonces, el museo
atrae a medio millón de visitantes al año. En ver la sección ferroviaria
se emplea más de un día, por lo que aquéllos interesados en ver más cosas
deberán dedicar al museo más de una jornada, si quieren hacerle justicia.
Todas las reseñas están en alemán, francés, italiano e inglés, y hay una
guía en inglés de 232 páginas, por lo que el idioma no es ningún
impedimento para entender el significado de lo que se está viendo. El
hecho de contar en las proximidades con algunos de los itinerarios
ferroviarios más interesantes del país, y también con los vapores de
ruedas del lago, ya es más que suficiente para justificar el pasar una
semana en la histórica ciudad.
Los primeros ferrocarriles
Girando hacia la izquierda, en el interior de la sección ferroviaria,
enseguida nos encontramos con una maqueta que muestra de una manera muy
descriptiva lo diferente que era Europa cuando empezaron a inaugurarse los
primeros ferrocarriles. La representación de Basilea muestra el
ferrocarril procedente de St. Louis, en Francia, que entraba en la ciudad
amurallada por una puerta; el primer tren a vapor entró en Basilea el 15
de junio de 1844, haciendo de ella la primera estación internacional del
mundo. Como agradecimiento por el permiso concedido para entrar en la
ciudad, la compañía ferroviaria tuvo que pagar un centinela que abriera
las puertas antes de la llegada del primer tren, y las cerrara después del
último tren nocturno. Pasaron tres años antes de que se inaugurara el
primer ferrocarril totalmente suizo, entre Zurich y Baden, como parte del
Northern Railway (NR) a Basilea. El museo tiene una réplica de la primera
máquina y del primer tren de NR, fabricados en I 947 para la conmemoración
del Centenario. La Limmat 4-2-0 se fabricó en los talleres Kessler, en
Karlsruhe, y fue conducida por Nikolaus Riggenbach, quien después
construyó el famoso Ferrocarril Rigi. La locomotora original más antigua
que hay en Lucerna es también la locomotora más antigua que funcionó en
Europa: se trata de la Geng 0-4-6T fabricada en 1858 por Kessler, después
de que la fábrica de la compañía se trasladara a Esslingen. En mayo de ese
mismo año, el tren inaugural circuló en la línea de Hauenstein entre
Basilea y Olten, vía Laufelfingen. En 1869, durante el Congreso de
Gotthard, se realizaron los trabajos preliminares para la ubicación de la
primera línea suiza a través de los Alpes, lo que Ilevó a la formación del
Ferrocarril de Gotthard. La construcción de la línea a través de un túnel
de 15 km duró 10 años, pero antes de la inauguración oficial, en junio de
1882, el correo se transportaba por el túnel con un par de pequeñas 0-4-OT,
pensadas para ser operadas por un solo maquinista; una de ellas, la N° 11,
sobrevivió como máquina de maniobras en una fundición hasta 1934, siendo
después restaurada y pintada con el distintivo verde de GR para el museo. |
MUSEO SUIZO |
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El paisaje alpino
Un coche a escala de cuatro ruedas, de primera clase, da una idea de lo
que debía ser un viaje en GR en los primeros años de su existencia; el
vehículo tiene una característica peculiar: cuenta con un corredor abierto
que ocupa todo un lateral, pensado para que los pasajeros puedan desde
allí disfrutar por completo del paisaje de los espectaculares Alpes. Dado
que Suiza cuenta con poco carbón, pero con abundantes recursos para
producir energía hidroeléctrica, no es de extrañar que este país llegara a
ser el pionero en el desarrollo de la tracción eléctrica, iniciándola con
GR en 1920. En el museo, una maqueta ferroviaria que representa la
aproximación norte a Gotthard, desde Erstfeld, al túnel de Naxberg, ofrece
una impactante impresión de GR. La enorme y magnífica maqueta, de escala
00, totalmente señalizada, sería la ilusión de cualquier chiquillo; en
ella se transmite la importancia que tiene ese itinerario hoy en día, pues
en una semana lleva más tráfico que durante todo el primer año de su
existencia.
La escalada de las cimas
En la época en que se electrificó GR, los ferrocarriles ya escalaban
muchas montañas, lo que hizo de Suiza uno de los destinos más populares
para el turismo eduardiano. Si bien la invención de los ferrocarriles de
cremallera pertenece Estados Unidos, fue Suiza quien perfeccionó la idea y
la utilizó más. Tras una visita a los Estados Unidos, Nikolaus Riggenbach
creó la primera línea de cremallera de Vitznau a Rigi, inaugurada en 1873.
El museo tiene la máquina N° 7 del Ferrocarril Rigi, que fue la primera
locomotora que hizo la Fábrica de Locomotoras Suiza de Winterthur (SLM,
según sus siglas en inglés). El éxito del ferrocarril hizo generar otros
proyectos, como el del Ferrocarril Pilatus (PR), con la pendiente más
pronunciada del mundo, de 500 milésimas por metro. Eso fue posible gracias
al sistema de cremallera Locher, estudiado con la máquina N° 9 de PR,
fabricada en 1889 por SLM. El coronel Eduard Locher inventó un sistema de
cremallera que iba engranada a cada lado por medio de ruedas dentadas
horizontales, lo que impedía que las ruedas dentadas se subieran encima de
la cremallera. PR fue el primer ferrocarril suizo que funcionó enteramente
con automotores. Debajo de parte del coche N° 9 puede verse la gran
cisterna de agua para la máquina de vapor. Una locomotora de cremallera,
de una época posterior; fabricada por Schweizerische Busdesbahn (SBB/Ferrocarriles
Federales Suizos) en el Paso dé Brunig, en 1909, ha sido seccionada para
mostrar sus mecanismos interiores; cada parte está codificada con un color
y unas descripciones grabadas relatan cómo funciona una máquina de vapor, y un guía señala las partes descritas, mientras se oye el sonido de la
máquina en funcionamiento. |
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