Historia del Ferrocarril 

EL MUSEO SUIZO DEL TRANSPORTE

Continuación

 

En 1881, el ferrocarril de Gotthard hizo un pedido a SLM de dos diminutas 0-4-0T de 15 toneladas para arrastrar trenes-correo a través del Túnel de Gotthard. Se dotaron con una transmisión inusual que había desarrollado el fundador inglés de SLM, Charles Brown, para ser utilizado en las locomotoras-tranvía.

 

La tracción eléctrica
En la época en que la tracción a vapor dio paso a la tracción eléctrica, se crearon auténticas curiosidades: el Automotor de ancho métrico N° 3 del Ferrocarril Altstatten-Gais contaba con todos los medios de conducción cuando fue fabricado, en 191 I. En la parte frontal, tiene un bogie cuyo eje delantero es movido por un motor suspendido; éste se conecta por medio de bielas articuladas exteriores con el segundo eje, en el que va montada una transmisión por rueda libre movida por motor a través de una rueda dentada. En la parte posterior, hay un eje de fricción normal con otro motor suspendido. Una manera alternativa para subir las montañas en ferrocarril es el funicular. La mayoría cuenta con motores eléctricos o contrapesos, pero en Lucerna hay un coche de lastre de agua del Ferrocarril Ciudad de Berna-Marzili, que con 105 metros es uno de los ferrocarriles públicos más cortos del mundo. El agua se echa en el depósito cuando está en la parte más alta, hasta que el peso es suficiente para arrastrar el coche que está abajo hacia arriba. Este sistema duró hasta 1973, fecha en que se electrificó el ferrocarril dotándolo de cinco sistemas de frenado diferentes. Al igual que otros países europeos, Suiza introdujo los tranvías en muchas de sus ciudades a finales del siglo XIX. El ejemplar más antiguo de Lucerna es un coche de 1882, procedente de Zurich, tirado por caballos, el cual fue sustituido por tracción eléctrica en 1900. Berna, en cambio, tuvo tranvías de vapor hasta la electrificación de 1904. El N° 18 es uno de los ocho tranvías fabricados para esa ciudad por SLM en 1894, y está expuesto en el museo con un bogie remolque. Este vehículo sobrevivió en el Ferrocarril Stansstad-Engelberg realizando servicios de limpieza de nieve. SLM fabricó más de 200 Unidades idénticas para todo el mundo. El sitio de honor en este sector lo ocupa, sin embargo, el primer vehículo ferroviario eléctrico de Suiza. El tranvía eléctrico Vevey-Montreux-Chinon, con un trayecto de 10 km, fue inaugurado en 1888 para enlazar los centros turísticos del lago Ginebra, inaugurando este servicio el tranvía de dos pisos N° 4. Por razones de seguridad, los carriles no se utilizaban como conductores, sino una engorrosa línea aérea con dos hilos de contacto. Los más recientes avances en tracción de línea principal están bien representados en Lucerna. Al igual que ocurrió en Gran Bretaña, la tracción a vapor duró hasta los años 60, dando paso en casi todos los casos a la tracción eléctrica, pues el diesel ha tenido un papel muy pequeño en la historia ferroviaria suiza. Una de las máquinas de vapor más comunes, la 2-6-0 de SLM, está representada por la N° 1.367, de 1916, una de las 216 locomotoras de la Serie, 69 de las cuales contaban con recalentadores.

MUSEO SUIZO

Trampolín ferroviario
A las puertas de Lucerna se encuentran algunos de los ferrocarriles más interesan- tes de Suiza. Para ir hasta Stansstad, se puede hacer un viaje en vapor o en tren, en la línea de ancho métrico que sube por el valle de Engelberg. En la terminal, hay un funicular que lleva a Gerschnialp. Desde Vitznau y desde ArthGoldau hay dos líneas que suben el Rigi. Un vapor, o bien un tren, conduce hasta Alpnachstad, un trayecto de 3,6 km hasta el Monte Pilatus, mientras que la línea Brunig de ancho métrico que parte de Lucerna conecta con el ferrocarril de tracción a vapor o diesel, Brienzer Rotborn Bahn, y con los ferrocarriles de montaña más allá de Interlaken.
El vecino de la puerta de al lado
En una estancia situada encima de la Limmat, hay una pantalla que permite seguir el itinerario de los trenes del ramal Lucerna Arth-Goldau, el cual pasa por la carretera que hay al otro lado del museo. Unas cámaras de vídeo transmiten imágenes de puntos estratégicos, tales como puentes o túneles, y sobre un mapa, un circuito de luces rojas muestran la posición del tren. Un vídeo permite ver a los trenes en la terminal.

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En Suiza, donde hay una clara preferencia por el transporte ferroviario de mercancías, aún se pueden ver estas máquinas descendientes de la diminuta Ta 971 para maniobras ligeras. Con el apodo de Evu, esta locomotora fue retirada del servicio en 1964 del Ferrocarril Sensetal. Tras ella, hay una locomotora experimental fabricada en 1904 para ser utilizada en una sección de SBB.

 

Las locomotoras de vapor suizas más grandes y potentes fueron 30 compound 2-10-0 de cuatro cilindros, creadas para arrastrar 325.000 kg en pendientes de más de 25 milésimas; la N° 2.965, fabricada en 1916 por SLM, fue una de las locomotoras suizas que trabajó en Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes permitieron a Suiza importar mercancías vitales, como, por ejemplo, azúcar, a cambio de locomotoras y dotaciones. El carbón también era una mercancía escasa durante la guerra, lo que llevó a un curioso experimento con un par de 0-6-0T, una de las cuales está en el museo. Se les instaló un pantógrafo con el fin de alimentar una caldera eléctrica.
Locomotoras eléctricas gigantes

Hay dos locomotoras eléctricas en Lucerna que en su época fueron los vehículos más potentes del mundo: la N° 151 Be 5/7 Berna-Lotschberg-Simplon (BLS), de 1913, y la N° I 1 .852, una enorme Unidad doble Ae 8/14, de 1939, que desarrollaba 12.000 HP. Ningún museo ferroviario suizo estaría completo sin un tipo de vehículo eléctrico que ha llegado a identificarse con el país: el llamado Cocodrilo. En Lucerna, hay dos: la Be 6/8, componente de la primera Serie que se fabricó, y la N° 13.254, encargada por SBB en 1920 para arrastrar trenes de mercancías en Gotthard.
Si bien el centro de interés de Lucerna es la tracción, también hay secciones de coches, túneles y señalizaciones y una extensa colección de maquetas, que va de la escala 0 a los 127 mm. En las otras salas, los visitantes cuentan con una incomparable muestra gráfica de la evolución del transporte en uno de los países más montañosos del mundo.u

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Una superviviente de vía estrecha
La primera locomotora de vapor que los visitantes ven en el Museo es también la más pequeña: una super- viviente de la época previa a la electrificación de los Ferrocarriles Suizos de vía estrecha. En 1912, el Ferro- carril de Waldenburg, inau- gurado en 1880 entre esa pequeña localidad y Liestal, en la línea Basilea-Olten, encargó una 0-6-OT N° 6 a SLM. Tras recorrer 1.120.000 km, esta máquina fue retirada del servicio en 1953, y salvada del desguace por los miembros del Club de Mo- delismo Ferroviario de Lu- cerna, quienes la restauraron.

MUSEO SUIZO

Se desarrollaron unos quitanieves rotativos accionados a vapor como un método alternativo más eficaz que los quitanieves en forma de V. Este modelo, fabricado para el Ferrocarril de Gotthard, entró en servicio en 1896 y no se retiró hasta 1982. Con el N° 100, este ejemplar necesitaba una locomotora para su propulsión, mientras que otros tipos eran autopropulsados.

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Indice

Fuente: El Mundo de los Trenes - Ediciones del Prado S.A. - Madrid - España