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La tracción eléctrica
En la época en que la tracción a vapor dio paso a la tracción eléctrica, se
crearon auténticas curiosidades: el Automotor de ancho métrico N° 3 del
Ferrocarril Altstatten-Gais contaba con todos los medios de conducción cuando
fue fabricado, en 191 I. En la parte frontal, tiene un bogie cuyo eje delantero
es movido por un motor suspendido; éste se conecta por medio de bielas
articuladas exteriores con el segundo eje, en el que va montada una transmisión
por rueda libre movida por motor a través de una rueda dentada. En la parte
posterior, hay un eje de fricción normal con otro motor suspendido.
Una manera alternativa para subir las montañas en ferrocarril es el funicular.
La mayoría cuenta
con motores eléctricos o contrapesos, pero en Lucerna hay un coche de lastre de
agua del Ferrocarril Ciudad de Berna-Marzili, que con 105 metros es uno de los
ferrocarriles públicos más cortos del mundo. El agua se echa en el depósito
cuando está en la parte más alta, hasta que el peso es suficiente para arrastrar
el coche que está abajo hacia arriba. Este sistema duró hasta 1973, fecha en que
se electrificó el ferrocarril dotándolo de cinco sistemas de frenado diferentes.
Al igual que otros países europeos, Suiza introdujo los tranvías en muchas de
sus ciudades a finales del siglo XIX. El ejemplar más antiguo de Lucerna es un
coche de 1882, procedente de Zurich, tirado por caballos, el cual fue sustituido
por tracción eléctrica en 1900. Berna, en cambio, tuvo tranvías de vapor
hasta la electrificación de 1904. El N° 18 es uno de los ocho tranvías
fabricados para esa ciudad por SLM en 1894, y está expuesto en el museo
con un bogie remolque. Este vehículo sobrevivió en el Ferrocarril
Stansstad-Engelberg realizando servicios de limpieza de nieve. SLM fabricó
más de 200 Unidades idénticas para todo el mundo. El sitio de honor en
este sector lo ocupa, sin embargo, el primer vehículo ferroviario
eléctrico de Suiza. El tranvía eléctrico Vevey-Montreux-Chinon, con un
trayecto de 10 km, fue inaugurado en 1888 para enlazar los centros
turísticos del lago Ginebra, inaugurando este servicio el tranvía de dos
pisos N° 4. Por razones de seguridad, los carriles no se utilizaban como
conductores, sino una engorrosa línea aérea con dos hilos de contacto. Los
más recientes avances en tracción de línea principal están bien
representados en Lucerna. Al igual que ocurrió en Gran Bretaña, la
tracción a vapor duró hasta los años 60, dando paso en casi todos los
casos a la tracción eléctrica, pues el diesel ha tenido un papel muy
pequeño en la historia ferroviaria suiza. Una de las máquinas de vapor más
comunes, la 2-6-0 de SLM, está representada por la N° 1.367, de 1916, una
de las 216 locomotoras de la Serie, 69 de las cuales contaban con
recalentadores. |
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MUSEO SUIZO |
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Trampolín ferroviario
A las puertas de Lucerna se encuentran algunos de los ferrocarriles
más interesan- tes de Suiza. Para ir hasta Stansstad, se puede hacer
un viaje en vapor o en tren, en la línea de ancho métrico que sube
por el valle de Engelberg. En la terminal, hay un funicular que
lleva a Gerschnialp. Desde Vitznau y desde ArthGoldau hay dos líneas
que suben el Rigi. Un vapor, o bien un tren, conduce hasta
Alpnachstad, un trayecto de 3,6 km hasta el Monte Pilatus, mientras
que la línea Brunig de ancho métrico que parte de Lucerna conecta
con el ferrocarril de tracción a vapor o diesel, Brienzer Rotborn
Bahn, y con los ferrocarriles de montaña más allá de Interlaken.
El vecino
de la puerta de al lado
En una estancia situada encima
de la Limmat, hay una pantalla que permite seguir el itinerario de
los trenes del ramal Lucerna Arth-Goldau, el cual pasa por la
carretera que hay al otro lado del museo. Unas cámaras de vídeo
transmiten imágenes de puntos estratégicos, tales como puentes o
túneles, y sobre un mapa, un circuito de luces rojas muestran la
posición del tren. Un vídeo permite ver a los trenes en la terminal. |
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MUSEO SUIZO |
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Las locomotoras de vapor suizas más grandes y potentes
fueron 30 compound 2-10-0 de cuatro cilindros, creadas para arrastrar
325.000 kg en pendientes de más de 25 milésimas; la N° 2.965, fabricada en
1916 por SLM, fue una de las locomotoras suizas que trabajó en Francia
durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes permitieron a Suiza
importar mercancías vitales, como, por ejemplo, azúcar, a cambio de
locomotoras y dotaciones. El carbón también era una mercancía escasa
durante la guerra, lo que llevó a un curioso experimento con un par de
0-6-0T, una de las cuales está en el museo. Se les instaló un pantógrafo
con el fin de alimentar una caldera eléctrica.
Locomotoras eléctricas
gigantes
Hay dos locomotoras eléctricas en Lucerna que en su época fueron los
vehículos más potentes del mundo: la N° 151 Be 5/7 Berna-Lotschberg-Simplon
(BLS), de 1913, y la N° I 1 .852, una enorme Unidad doble Ae 8/14, de
1939, que desarrollaba 12.000 HP. Ningún museo ferroviario suizo estaría
completo sin un tipo de vehículo eléctrico que ha llegado a identificarse
con el país: el llamado Cocodrilo. En Lucerna, hay dos: la Be 6/8,
componente de la primera Serie que se fabricó, y la N° 13.254, encargada
por SBB en 1920 para arrastrar trenes de mercancías en Gotthard.
Si bien el centro de interés de Lucerna es la tracción, también hay
secciones de coches, túneles y señalizaciones y una extensa colección de
maquetas, que va de la escala 0 a los 127 mm. En las otras salas, los
visitantes cuentan con una incomparable muestra gráfica de la evolución
del transporte en uno de los países más montañosos del mundo.u |
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MUSEO SUIZO |
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Una superviviente de vía estrecha
La primera locomotora de vapor que
los visitantes ven en el Museo es también la más pequeña: una super-
viviente de la época previa a la electrificación de los
Ferrocarriles Suizos de vía estrecha. En 1912, el Ferro- carril de
Waldenburg, inau- gurado en 1880 entre esa pequeña localidad y
Liestal, en la línea Basilea-Olten, encargó una 0-6-OT N° 6 a SLM.
Tras recorrer 1.120.000 km, esta máquina fue retirada del servicio
en 1953, y salvada del desguace por los miembros del Club de Mo-
delismo Ferroviario de Lu- cerna, quienes la restauraron. |
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