SEVILLA - BERLIN 3.500 KM EN TREN (II)

Tras la primera jornada, nuestra meta se sitúa en Alemania, país al que llegaremos gracias, entre otros trenes, a los Talgo de RENFE y DB.


La hora y media que debíamos permanecer en Barcelona, después de bajarnos del tren Arco que nos trajo desde Valencia, la pasamos en la Sala Euromed, ordenando notas y leyendo algunas revistas. Casi todos los sillones de la misma estaban ocupados y la azafata tuvo la amabilidad de avisarnos cuando el Talgo estuvo dispuesto en la vía 10 de la Estación de Sants.
Debo reseñar que sorprendentemente no pudimos conseguir la reserva de plaza, por los canales normales de agencia de viajes, para el trayecto Barcelona-Zurich, debido a la altísima ocupación del Tren Hotel Paul Casals. Solo la gestión del Jefe de Ventas de Sevilla con la Dirección de TTTP (Trenes Talgo Tanspirenaicos) nos permitió acceder con una semana de antelación a una cabina oficial.
 

  

El Talgo entra en Zurich remolcado por la locomotora Re 4/4 11.117

COMPOSICIONES ACOPLADAS
Cuando bajamos a la vía 16 quedamos perplejos al ver la composición de 31 coches. Antes sólo se había visto un Talgo con 34 coches, saliendo de Madrid hacia Cádiz/Huelva/Málaga en vacaciones de Semana Santa. Tras dejar el equipaje en la cabina 5 del coche 43 nos vamos por el andén a ver este inmenso y repleto tren. En cabeza la locomotora 269-285 que como el resto de sus hermanas de serie sirven para todo lo que haya que remolcar. A continuación los quince coches de la rama de París, denominada Joan Miró, que circula diariamente acoplada bien con la de Milán o con la de Zurich, pues en esta época circulan en días alternos.
La rama de Zurich, llamada Pau Casals, esta formada por un furgón, 5 coches Cama Single/Doble, Restaurante, Cafetería, 5 coches Cama Turista, 2 Coches Butacas Superreclinables y otro furgón en cola. Todas las plazas van ocupadas e incluso el personal de servicio ha tenido que ceder su cabina a una señora, para que no viajara en día distinto al de su marido. No entendía muy bien que un sábado normal, en sentido Suiza, hubiera tal demanda. Luego al comprobar que la mayoría de los viajeros son helvéticos, que deben estar el lunes en su trabajo, se comprende. En cualquier caso, lo cierto es que desde que se constituyó la sociedad mixta RENFE/SNCF para la explotación de estos trenes, su utilización se ha incrementado enormemente.
A las 20:05, por cuarta vez en doce horas, nos ponemos en marcha. Hasta la frontera se nos va el tiempo en cenar, acomodar el equipaje y prepararnos para dormir. Lo último que vemos es el paso por la instalación de cambio de ancho en Port Bou, que dura un buen rato debido a tan larga composición. Me imagino que, cuando pasó el tren entero por el cambiador de ancho, la locomotora BB 7.200 francesa se encontraba hacia la mitad del túnel de Belitres.
El recorrido por Francia de este tren se ha modificado tanto para la rama de París, que ya no pasa por Toulouse, como para las de Italia y Suiza, que no pasan por Grenoble. Ahora todas suben por la llamada línea Imperial PLM hasta Lyon, donde se separan. La composición con destino Zurich se queda en el andén unos minutos y tras acoplarse con ella otra BB 7.200 de la SNCF, continúa directamente a Ginebra alimentada a 1.500 voltios.
La estación de Genève Comavin es como se sabe bitensión conmutable, así que en cuanto se retira la locomotora francesa, se cambia la tensión de la catenaria de la vía 7, donde nos encontramos estacionados, a 15.000 voltios, para que se acople en cabeza la locomotora suiza Re 4/4 11.313, que nos llevará hasta Zurich vía Lausanne y Berna.
El rato del desayuno es tiempo de compartir mesa con otros viajeros. Frente a mí toma asiento una señora de mediana edad que procede de Alicante, donde tiene su segunda vivienda. Confiesa que le tiene miedo al avión, en el que regresan de vacaciones su marido y su hijo, por lo que prefiere volverse en el tren. Se lamenta que la correspondencia en Barcelona entre el Euromed y este tren no sea más inmediata y le haya obligado a pasar tres horas en la capital catalana. Ciertamente en España hemos mejorado muy ferroviariamente hablando pero todavía no llegamos a la precisión y cadencias de Suiza, con un tren cada hora entre las principales capitales. Evidentemente nuestras distancias son mucho mayores y el nivel de vida menor.
 

La estación Terminal de Zurich ofrece sus flancos abiertos, por donde pasan los tranvías

ZURICH UN TREN CADA DOS MINUTOS
Puntualmente como no puede ser menos, el Talgo se estaciona a las 9:17 en la vía 17 de la estación término de Zurich. Han transcurrido poco más de 25 horas desde el inicio de este viaje. La climatología ha cambiado por completo y el cielo está totalmente encapotado amenazando lluvia. A esta hora y en domingo, la tranquilidad es total. Sólo el paso de los tranvías por los flancos abiertos de la estación de Zurich, transmiten el sonido de la rodadura un tanto antigua de unos vehículos cargados de años, pero que dan servicio con la misma precisión de un reloj. Desde las torres de las Iglesias, las campanas emiten con su tañido llamadas a la oración, dejando en el ánimo una sensación antes no experimentada cuando hemos visitado esta ciudad en pleno ajetreo comercial y bancario.
Las chimeneas de las viviendas comienzan a lanzar al cielo el humo de las calefacciones y es que aunque en España todavía dejamos a la gente bañándose en las playas, por estas latitudes el otoño se ha establecido con todas sus consecuencias y ello se refleja en el termómetro, 0 grados y en la humedad de más del 90%. El próximo tren de nuestro itinerario sale a las 13:33 así que tras un recorrido a pie por el centro de la ciudad volvemos a media mañana a los andenes, para observar los movimientos que se producen en una de las principales terminales ferroviarias de Europa. Recomiendo a los aficionados que caigan por aquí, se sitúen al final del andén de las vías 16 y 17 para no perder detalle. Resulta que en este punto confluyen dos largas diagonales que cortan al haz de vías de acceso a la terminal, de tal forma que cada dos minutos como máximo, una composición entra o sale por alguna de ellas. Las hay de todos los tipos y colores. Llaman la atención las modernas composiciones reversibles de dos pisos que remolcadas o empujadas van a todos los destinos. Las composiciones clásicas remolcadas por locomotoras, se estacionan siempre a diez metros de las toperas. Inmediatamente el maquinista baja los pantógrafos y el especialista de estaciones se introduce entre los topes, desconectando la manga de calefacción eléctrica, las mangas de aire comprimido y finalmente el enganche de husillo. Cuando el maquinista le ve salir de nuevo al andén, eleva los pantógrafos y separa la locomotora unos tres metros. Por cola ya se ha colocado otra locomotora, que inmediatamente recibe la orden por radio de acoplarse, cumpliendo las mismas secuencias y disponiéndose a recibir la orden de salida en sentido contrario, cinco minutos después de que este tren hiciera su entrada en andenes. La locomotora que ha quedado en la topera, avanza detrás del tren que sale y una vez librados los cambios por éste, un semáforo le da orden de avance hasta la vía de espera, donde aguardará hasta que llegue un nuevo tren. Entonces se pondrá en cola del mismo y se repetirán otra vez todas las maniobras descritas. La cumplimentación de un método de trabajo de forma estricta, lleva a una alta operatividad de las instalaciones y la seguridad en el trabajo de los ferroviarios. Además de las 17 vías de superficie, Zurich cuenta con otras cuatro vías en subterráneo, denominadas 21 a 24, para los servicios de Cercanías y Regionales. Son de paso y en ellas por lo tanto no se hacen maniobras, ya que las ramas reversibles funcionan igual que los metropolitanos. Cuando nos disponemos a subir al próximo tren, un Eurocity denominado Gottfried Keller, vemos entrar por la vía 9 un tren Cisalpino, procedente de Milán. Es igual que nuestro Alaris pero ampliado a ocho coches. Con él se han elevado las velocidades comerciales por la línea del Gothardo, gracias a la basculación de las cajas, que permiten circular con menores restricciones de velocidad por trayectos con curvas de radio reducido.
 

El Cisalpino procedente de MIlán, ha reducido los tiempos de viaje por el Gothardo

TRES PAÍSES EN 30 KILÓMETROS
Los Eurocitys han sustituido a los TEE de los años sesenta, ofertando plazas de Primera y Segunda clases con un suplemento menor que el de aquellos trenes de lujo. Este en el que subimos, cubre el itinerario del antiguo Bavaria y se compone de cuatro coches de 2a Clase, un coche Restaurante, dos coches de la Clase y un furgón. En cabeza, la locomotora Re 4/4 1 1.196 que, al igual que la mayor parte de los vehículos de esta gran serie de casi 300 máquinas, ha cambiado su color verde inicial por el rojo de la nueva serie 460. Vemos alguna de estas modernas locomotoras con decoraciones publicitarias como las que aparecen en los catálogos de las más famosas marcas de trenes en miniatura, que todos conocemos.
 

Fuente Maquetren  noviembre de 2000 - Madrid - España - Miguel Cano López Luzzatti

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