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SOFIA (The New York
Times).- Después de décadas de aislamiento, Bulgaria se despierta como la
Bella durmiente. El retorno del rey Simeón II a la vida política del país
parece un cuento de hadas del tercer milenio.
Sofía es sencilla de recorrer porque la mayor parte de sus tesoros
arquitectónicos se encuentra en una zona muy compacta. Un buen punto de
partida es la plaza Sveta Nedelya, rodeada de edificios gubernamentales
construidos en la década del 50 como residencias de lujo para los
funcionarios del Partido Comunista.
Algunos de los remanentes más antiguos del pasado de Sofía -la iglesia de
San Jorge, con su forma redonda y ladrillos rojos, que data del siglo IV,
y las ruinas del asentamiento romano de Serdica del siglo II- yacen,
prácticamente, en el patio del hotel Sheraton, que da a la plaza.
Una vista panorámica desde la plaza Sveta Nedelya, junto a la catedral de
Santo Domingo, muestran rápidamente la historia ecléctica de Sofía: el
minarete de la mezquita Banya Bashi del siglo XVI, a una cuadra de una
sinagoga de principios del siglo XX, y una diminuta iglesia medieval,
Sveta Petka Samardzhiska, cuyo techo apenas sobresale de la vereda en
medio de una isla de tránsito. Durante la ocupación turca, de 1396 a 1878,
los edificios cristianos no podían exceder una determinada altura, por lo
tanto, los arquitectos tenían que excavar profundamente.
De la calle, lo mejor
Después de un par de días me enteré de que en lugar de visitar las
antiguas tiendas de la era comunista, era más instructivo comprar en las
ferias o dirigirse a las señoras mayores que venden manualidades en
crochet y miel casera en la calle.
Lyuba Boyanina, una célebre guía de habla inglesa, me demostró que
cualquier guía sobre Sofía publicada hacía más de 15 minutos ya era
obsoleta en una ciudad que evoluciona a un ritmo tan acelerado.
Explicó que gran parte de los monumentos comunistas había sido destruida
en los últimos años, incluyendo la estatua de Lenin.
Nuestro primer destino fue el monasterio de Troyan, en Stara Planina, a
tres horas por tierra hacia el oeste de Sofía. A bordo de una camioneta
con turistas dejamos los suburbios e ingresamos en la campiña, donde había
que frenar por las cabras que se cruzaban en el camino. Más adelante, el
paisaje era deslumbrante. Los campos y colinas vírgenes son una bendición
para el ecoturismo.
Nos detuvimos a recoger frambuesas en un campo donde nos comentaron que la
mayor parte de la cosecha se destina a la elaboración de mermeladas porque
el mercado de frambuesas frescas es muy pequeño en Bulgaria.
El Danubio y más allá
Para la hora del almuerzo, estábamos sentados cerca de uno de los brazos
del río Cherni Osam, próximo a la aldea del mismo nombre, en una zona de
la llanura del Danubio que es célebre por sus cerámicas. |
Cruzando el camino que
construyó el emperador Trajano, llegamos al retirado monasterio de Troyan,
el tercero más grande de Bulgaria. El viaje de regreso a Sofía estuvo más
orientado a la naturaleza. Nuestro grupo se dirigió a los montes Ródope,
aproximadamente 180 km al sudeste de Sofía, un centro de la antigua Tracia
que, se estima, que fue el lugar de nacimiento de Orfeo. Los arqueólogos
sostienen que en una época hubo asentamientos celtas.
Nuestra meta eran las formaciones de roca conocidas como los Puentes
Milagrosos. Si bien la ciudad principal de la región, Plovdiv, es un
destino turístico importante por sus ruinas romanas, los montes Ródope
ofrecen algunas de las caminatas más escénicas del país, pasando por
pueblos fortificados, bosques de pinos y paisajes alpinos.
DATOS
ÚTILES
Cómo llegar
En avión hasta Sofía. (consultar costo en las compañías de aviación o en
agencias de viaje)
Excursiones
Algunos tours se combinan con festivales
folklóricos, monasterios, bodegas o sitios arqueológicos.
Visa
Consulado de Bulgaria (Sucre 1568) 4781-8644.
En Internet
http://www.online.bg/
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La ciudad con
nombre de mujer tiene mucho para mostrar, en especial sus
majestuosos edificios |
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