| EL ORIENT EXPRESS
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Tras la I Guerra Mundial, se
decidió ampliar
la ruta hasta Constantinopla y entró en servicio otro gran tren
expreso, el Simplon Express. |
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Lista de pasajeros de la realeza
La lista de pasajeros del Orient Express
estaba repleta de títulos nobiliarios. Desde el principio, el
tren había atraído a una clientela de la alta esfera social.
Uno de sus más grandes partidarios había sido el rey Leopoldo
de Bélgica, a quien le sedujo la idea de viajar gratis con una
de sus muchas amantes a bordo de un coche cama de lujo.
Enseguida, monarcas, príncipes y sultanes se
dejaron conducir a través de Europa en los suntuosos coches de
Nagelmackers.
Uno de los personajes que viajaban regularmente
en el Orient Express era el rey Boris de Bulgaria. El rey, un
ávido aunque inconstante maquinista aficionado de locomotoras de
vapor, solía insistir en llevar el mismo el tren cuando éste
entraba en su territorio, conduciéndolo a la máxima potencia.
En una ocasión, atizó tanto el fuego que entró una llamarada
en la cabina, se prendió en la ropa del maquinista y le causó
graves quemaduras.
La realeza no era la única atracción; había
también señoras de vida alegre, jefes de estado, diplomáticos,
contrabandistas, agentes secretos, traficantes de armas,
vividores, marajás, magnates de las finanzas, altos cargos
militares..., la lista era interminable.
El aura de misterio e intriga que envolvía al
Orient Express atraía a los escritores como la miel a las
moscas. Entre los muchos escritores que narraron el encanto del
legendario tren se encuentran Eric Ambler, Lawrence Durell,
Agatha Christie y Graham Greene, mientras que James Bond y
Hércules Poirot son muchos de los personajes que experimentaron
la emoción de viajar en él. |
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En
la foto vemos como el coche más famoso de todos los
tiempos, el 2419, que
una vez formara parte del Orient Express, es
arrastrado hasta un museo
parisino en 1921. En 1918 se utilizó para la
rendición alemana en Compiègne.
El coche permaneció en exposición hasta que en 1940
Hitler lo llevó a
Compiègne para recibir la rendición de Francia. |
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El Orient Express ha tenido una vida
más larga en la ficción que en la realidad. Su momento decisivo
fue la II Guerra Mundial, la cual acabó con los ferrocarriles
europeos y causó graves daños al material rodante de la
Compagnie Internationale. Sin embargo, en noviembre de 1945 se
volvió a abrir la ruta París-Estambul, ciudad ésta que cambió
el nombre de Constantinopla en 1930.
Pero los tiempos eran otros. Con la llegada de
la guerra fría a Europa, los controles fronterizos se hicieron
cada vez más lentos y tediosos. En aquél entonces era probable
que los viajeros, en vez de encanto y emoción, encontraran
hostilidad y sospecha.
El ambiente selectivo también decayó. A fin de
competir con la creciente popularidad de los viajes en avión, se
introdujeron medidas de recortes presupuestarios: muchos de los
coches cama fuerton reemplazados por coches estándar y se
retiraron los coches directos y los coches restaurante.
Pero, aún así, el Orient Express agonizaba,
aunque hasta 1977 no hizo su último viaje. Sin embargo, no era
nada fácil acabar con la creación de Nagelmackers; a finales de
ese mismo año, el material rodante se presentó a subasta y
entre los compradores se encontraba un magnate americano llamado
James Sherwood.
Muy pronto, bajo la dirección de Sherwood, se renovaron unos
cuantos coches y se recreó el tren dando lugar al Venice Simplon
Orient Express. En 1982, casi un siglo después de que el expreso
de Nagelmackers hiciera su viaje inaugural, esos coches fueron
nuevamente el no va más en cuanto a lujo ferroviario, y
devinieron en una atracción turística entre Londres y Venecia. |
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Un
póster de 1906 anuncia la
inaugu- ración del
Simplon Express.
El tren iba
de París a Venecia
cruzando los Alpes
por el túnel del
Simplon. En 1919, la
ruta se amplió hasta
Constantinopla y
entró en servicio un
nuevo tren, el
Simplon
Orient Express. |
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Arcángeles furiosos
En sus 80
años de historia el Orient Express sufrió unos cuantos
percances.
El peor de ellos ocurrió en 1931, al estallar una bomba
cuando cruzaba un viaducto cerca de Budapest. El
artefacto arrojó la locomotora y nueve coches a un
barranco,
y hubo 140 víctimas, 20 de ellas mortales.
Al ser arrestado el hombre
que colocó la bomba declaró que los arcángeles le
habían ordenado que
lo hiciera "para castigar a los ateos que viajaban
en trenes lujosos".
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Más Fotos del Orient Express |
El Orient Express Hoy |
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Fuente: El Mundo de los Trenes - Ediciones del Prado S.A. -
Madrid - España |