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MADRÁS - MADURAI - (BODINAYAKKANUR)
- RAMESWARAM |
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El sur de la India se ha convertido en un destino
muy popular para viajeros y turistas. El exuberante paisaje, los arrozales
bordeados de palmeras y las impresionantes montañas presentan de por sí un
atractivo contraste frente a los áridos paisajes del norte, pero los trenes
de Southern Railway ofrecen un aliciente añadido para los amantes del
ferrocarril. |
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La red de Southern Railway (SR) es una de los mejores
del subcontinente indio, y se enorgullece especialmente de sus servicios
de pasajeros. Las oficinas centrales están en Madrás, desde donde sus
líneas se expanden en una red mixta de ancho métrico y 1.676 mm por todo
el sur de la península. En este viaje a Madurai y Rameswaram, el ancho
de vía es del primer tipo; nos dirigiremos al sur en un exótico viaje a
través del territorio tropical de Tamil Nadu.
El viaje se divide en tres partes bien diferenciadas. Primero, hay una
bajada por la línea principal desde Madrás hasta la ciudad de Madurai,
salpicada de templos. La segunda parte consiste en un lento pero
pintoresco recorrido diurno por las colinas Cardamomo; finalmente, la
línea se adentra en el océano Índico por una lengua de tierra para
dirigirse a la isla de peregrinación de
Rameswaram, indudablemente una de las más extrañas estaciones de
cabecera de toda Asia.
A ojos del europeo, los paisajes que surcan los trenes de la India son
extraordinariamente exóticos, y, sin embargo, los ferrocarriles en sí
tienen cierto aire familiar, de hecho casi nostálgico para los
británicos. Casi siempre se trata de trenes arrastrados por locomotoras;
muchos de los coches son de compartimientos; gran parte de la
señalización sigue consistiendo en semáforos, y -al menos en las vías de
ancho métrico- las máquinas de vapor siguen afanándose. Las estaciones
cuentan con una cantidad de personal no vista en Gran Bretaña desde hace
años. Todos estos aspectos de los ferrocarriles indios saltan a la vista
en este viaje por el sur del país.
La ciudad costera de Madrás, en donde la compañía de las Indias
Orientales asentó su primer establecimiento seguro en el subcontinente,
está cuajada de espléndidos edificios históricos. De entre ellos
destacan las dos principales estaciones ferroviarias: Central (para
servicios de vía ancha) y, a unos minutos en rickshaw por Irwin Road,
Madrás Egmore (de ancho métrico).
La estación de Egmore es fascinante; merece la pena invertir una hora o
dos en recorrerla. Su espléndida fachada indoislámica, en tonos
contrastantes terracota y blanco, ostenta sobre la entrada principal la
insignia del elefante del viejo South India Railway, predecesor de SR
antes de la independencia. En el interior, cabe destacar el techo
arqueado, que recuerda mucho a la estación londinense de Paddington. El
legado británico resulta aun más patente por el enorme reloj -fabricado
por Midland Clock Works, Derby- y por un establecimiento de
Higginbotham's, la cadena de librerías que se encuentra en toda la red
ferroviaria del sur de la India. |
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La
4-6-2, n° 2.403, de la Serie YP emprende la marcha en Rameswaram de
regreso a Madrás. Éste es el tipo de tren familiar para la mayoría de
los indios: material de segunda clase con asientos de madera,
generalmente atestados de pasajeros. |
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El Vagai Exprés
En el itinerario de Rameswaram, se ve tracción eléctrica, diesel y a
vapor. La salida de la estación de Egmore se realiza bajo catenarias;
Madrás posee la única red eléctrica de ancho métrico de toda la India.
El trayecto entre Egmore y Madurai -la primera etapa del viaje- se puede
hacer de día o de noche. El tren diurno es el Vagai Exprés, llamado así
por el río homónimo y característico por sus coches escarlata. Durante
el día, la temperatura en esta zona, incluso en la temporada turística
de invierno, es lo suficientemente alta como para que merezca la pena
reservar asiento en uno de sus coches climatizados.
Con una locomotora eléctrica japonesa de la Serie YAM1 en cabeza, el
Vagai Exprés sale de Egmore a mediodía. En media hora, deja atrás la
población y rueda suavemente por la verde llanura costera. A la
izquierda, en alguna parte, están la famosa playa y los templos de
Mahabalipuram. La diversidad de fauna junto a las vías es una constante
de los viajes en tren por la India, pero en éste parece proliferar de un
modo especial: de hecho, hay un famoso santuario ornitológico no lejos
de Chengalpattu, la primera gran estación de empalme por la que se pasa.
Auténtica comida india "para llevar"
En Villupuram, a 160 km, el Vagai Exprés realiza una parada para cambiar
de locomotora: éste es el límite de la electrificación, así que otra
máquina -una YDM4 diesel- se encarga del resto del recorrido. De nuevo
en marcha, el panorama que se extiende a ambos lados de la vía continúa
siendo tan generoso como antes: granjeros cultivando sus arrozales,
aldeas con techos de paja y palmeras. Pocos trenes de SR llevan
coche-restaurante, pero no por ello se pasa hambre. Cuando se avecina la
hora de comer, el mozo del coche toma nota de lo que desean los
viajeros; inmediatamente se telegrafían los pedidos a la próxima parada,
donde esperarán al tren camareros cargados con bandejas repletas de
comida. Si la cocina del sur de la India resulta demasiado picante para
el paladar europeo, casi siempre queda la opción de tomar una tortilla
con tostadas y fruta.
No es de extrañar que el té y el café no escaseen en estos expresos
indios. El mozo los prepara a menudo en su zona del vestíbulo y
distribuye tazas entre los pasajeros mientras se relajan en sus asientos
y observan cómo el panorama tropical de Tamil Nadu se desliza ante sus
ojos. |
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Las
diminutas figuras, que apenas se distinguen al pie del templo central de
la foto, ponen de manifiesto la enorme escala de los ornamentados y
coloristas templos en Madurai, que despuntan muy por encima del resto de
los edificios de la ciudad. Aquí vienen peregrinos de toda la India para
rendir culto. También merece la pena visitar el Palacio Nayak,
construido en 1636. |
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La
estación Egmore tiene una impresionante fachada victoriana, que data
de 1880, y es el epicentro de los servicios de ancho métrico en el sur
de la India. Adviértase la insignia del elefante del viejo South
Indian Railway en el frontón que hay sobre la entrada principal. |
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GUIA
DE VIAJE
Longitud de la línea:
MadrásMadurai, 492 km; Madurai-Bodinayakkanur, 90 km; Madurai-Rameswaram,
164 km.
Duración: Madrás-Madurai, mínimo ocho horas; Madurai-Bodinayakkanur
y vuelta es un día de viaje, como también la vuelta de Madurai a
Rameswaram. Es posible hacer todo el itinerarìo en tres días, pero
resulta más cómodo un programa más lento, pasando un día o dos en
Madurai.
Frecuencia: hay varios viajes diarios en la ruta Madrás-MaduraiRameswaram
donde elegir. El servicio a Bodinayakkanur ofrece entre semana un tren
de vuelta diario.
Reservas: aconsejable en trenes diurnos y esencial para
literas o trayectos nocturnos. Los que tengan pases Indrail pueden
hacer sus reservas desde el extranjero. Los viajes en SR se pueden
concertar en el mostrador Foreign Tourists de la estación central de
Madrás. Los coches climatizados y de primera clase son bastante
aceptables; los viajes de larga distancia en coches de segunda
resultan muy cansadores. |
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